Hoy tuve la suerte de volver al Coliseo Heliopolitano, después de bastante tiempo que no lo hacía. Gracias a mi hermano Rafa Ríos por provocar que esto pudiera producirse
De primeras, el respirar de nuevo fútbol de primera división, la gente, la gran masa que nunca falla, los olores y colores característicos, los sonidos, los cánticos el himno por supuesto….Gallina de piel antes del comienzo, recordando como siempre lo fue antaño cuando acudía con asiduidad.

Pero hasta ahí quedó el recuerdo de todo lo bueno del tiempo pasado.

Sentado en la grada con grandes entrenadores de fútbol, cada uno trataba de encontrar razones a lo que hemos visto sobre el verde, pero a mí desde el comienzo, la falta de liderazgo que he encontrado es lo que más me ha llamado la atención.

Es por eso, que hoy hablaré sobre eso mismo, Liderazgo.

Las características del líder actual, son fundamentalmente las de conseguir inspirar a su equipo y a toda la organización que lo tiene como referencia.

Es alguien que asume responsabilidades. Que alza la voz y se impone cuando debe. Que protege y cuida cual cabeza de familia cuando toca. Que sabe ponerse en el lugar de sus compañeros (sí, compañeros aunque sean subordinados), que marca claramente la senda a seguir y la recuerda cuando el barco se sale de rumbo.

Pero por encima de todo, un líder debe generar un espacio donde todos quieran estar dentro de él. Un espacio donde cada uno con el firme apoyo de los demás, pueda dar lo mejor de sí mismo, e incluso alcanzar niveles de rendimiento fuera de su conciencia actual. Subir a otro nivel, inimaginable hasta ayer…

Un líder, que inspira, que transmite, que hace que todos adquieran el compromiso por los objetivos comunes, porque da ejemplo, se remanga, escucha, es democrático, da su espacio a cada integrante del equipo, y hace que todos absolutamente todos, quieran participar y estar ahí.

Es un líder que no busca responsabilidad en el exterior. Es un líder que es proactivo, creativo, abierto, flexible, enfocado y con toda la energía puesta en aquello que está bajo su control, y que influye positivamente en lo que permitirá que su sistema/equipo desarrolle su potencial.

Ese líder, por desgracia, no se encuentra a día de hoy en el Real Betis Balompié.

Un líder no se arruga. No se achanta. Marca el camino. No abandona el barco. Defiende su idea y la de todos, puesto que trabajó (se supone) para que todos tuvieran la misma, y así la sintieran. Sintiendo en común, aparece el compromiso sin ningún tipo de esfuerzo, así como la responsabilidad y la confianza.

Todas ellas llevan de la mano a la unión. La unión tan necesaria entre todos los estamentos, para poder transitar por este camino tan único y especial, que en su día decidieron emprender.

La unión y la cohesión son vías gracias a las que los seres humanos alcanzan sus objetivos vitales. No existe el individualismo en nuestra propia biología. Pero esta unión, es imposible alcanzarla sin un liderazgo claro y con personalidad.

Los barcos, sin liderazgo, sin Capitán y sin rumbo, no alcanzan sus destinos. Es posible que con cualquier otro tipo de combinación, logren salir de puerto, pero desde luego no lograrán navegar libres, a toda vela y alcanzar tierra firme.

Hagan de una vez por todas, que pueda navegar la nave centenaria, y logren que todos, podamos sentirnos orgullosos de ese espacio, de esa casa, que no queramos abandonarla, y que podamos gritar orgullosos (más de lo que siempre hemos hecho) que llevamos el escudo de las trece barras dentro de nuestro corazón.

Los grandes equipos, al igual que las grandes organizaciones, siempre contaron con grandes líderes inspiradores. Desarróllenlo, o encuéntrenlo fuera, pero actúen cuanto antes.

Pd: Y sí, entrenadores, esto se trabaja también, al igual que lo físico y lo táctico. Su liderazgo y el de sus futbolistas!

Goyo Chanfreut-Coach